El reproductor

Por:
Br. Luis Oswaldo Murillo
Br. Jeremmy Enriquez Gutiérrez Flores
Un punto de partida al iniciarse en los gallos, es empezar con una buena cría o una buena base. La mayoría no sabe distinguir la diferencia entre un gallo “cancha” y un gallo “reproductor o padrote” o “de cría”. Este es el punto medular que definirá el éxito o fracaso de su afición.
Sabemos que por experiencias vividas que el gallo de cancha es el resultado de “1” fórmula genética que existe solo para ese cometido, para ser “gallos de cancha o de combate”.
En los últimos años los galleros, luego de una espectacular pelea desarrollada, compran los gallos importados pagando cifras exorbitantes. Todos desean que ese gallo trasmita en sus gallinas esas cualidades, pero, esto es imposible, porque simplemente no han sido hechos para ellos.
Muchas veces la primera generación va muy bien; por ejemplo, si se cruza un Bankiva, donde los ancestros de la raza tiene como componente el Asil, todo irá perfecto, pero, después las cosas variarán un poco. Bien, al principio y finalmente un desastre. Hay que saber qué vamos a comprar.
¿Qué es lo que ocurre? Pues es muy sencillo. Cometemos el error de comprar o adquirir gallos que están elaborados para pelear y no trasmitir en las siguientes generaciones esas cualidades. Son animales que han sido desarrollados para la cancha solamente. No son para ser empleados como “reproductores”.
Cada vez que adquieran un gallo, deben asegurase que éste les servirá como reproductor, y esto debe decírselo a aquellos productores gallísticos que venden sus crías, para evitar frustraciones posteriores.
¿Y por qué no me sirve mi gallo de combate? Simple, esto es debido a que las características de esos animales sólo responden para peleas, y no soportan más cruces (con suerte puede irle bien la primera generación, pero cuando muera el gallo, se acabó todo).
Los mejores criadores de gallos del mundo aprendieron que, para mantenerse en la cima, era necesario desarrollar una fórmula casi matemática en la que el resultado fuera muy cerca de lo esperado.
Pero, para llegar a ello debían trabajar con animales Homocigotas (lo más cerca, no a lo puro) y no trabajar con animales Heterocigotas (animales con muchos cruces atrás que heredan o trasmiten, cualquier, color o forma diferentes a la que posee los padres).
Es por esta razón que, si de verdad se quiere empezar con esta afición es necesario evitar mezclar líneas o animales que traemos de cualquier lugar. Lo único que se va a lograr es, ampliar el espectro genético saturándolos de esta nueva formación genética y, ampliando por estadística, las probabilidades de producir genes negativos para nuestras crías.
El resultado no puede ser más triste: gallos que corren, pollos de una misma camada de colores totalmente disparejos, formas heterogéneas, estilos de pleito disímiles, formas de caminar inexplicables, ningún rasgo al cantar, entre otras .
150909926_X3YW24_1461630585

Déjanos tus comentarios

Loading Facebook Comments ...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

Copy this code

and paste it here *