EL DOLOR EN LOS GALLOS DE PELEA Parte I

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Por: Dr. Enrique Tello
Post: El Rincón del Asil
“Un escrito que todo el que le guste este deporte debería leerlo para la defensa de nuestros gallos
Lean amigos es su mejor arma y la cultura lee las entre lineas.
Los invito a indicar Me gusta esta página, Saludos!!!
Luego de leer y releer este escrito que compartió el Dr. Enrique Tello con mi persona cuando fuí a su hermoso país de Perú, pienso que es una gran herramienta para toda aquella persona que desea defender el punto de vista de los gallos de pelea y su preservación. Quiero compartirlo de manera exacta si añadirle ni restarle nada. Este escrito es extenso comparado a los artículos que escribimos pero creo que es muy necesario que cada gallero en el mundo tenga un escrito como éste para su crecimiento y entendimiento de estos animales tan grandes como lo son los gallos.
Saque tiempo para esta maravillosa lectura y compártalo con otros galleros así estará aportando mucho a nuestro deporte.
El Dolor en Gallos de Pelea por : Dr. Enrique Tello (Médico Veterinario, Gallero y Educador) Líder de la defensa de los Gallos de Pelea en el Perú.
La base para sustentar el porqué del dolor en los gallos de pelea está ausente, o es casi nulo al momento de ser acometido por el rival durante la lidia se sustenta en:
Desciende de los reptiles (Archeopterix).
1. Poseen un Encéfalo menos desarrollado.
2. Su piel es poco vascularizada y no elástica.
3. Las terminaciones nerviosas no son completas.
4. El umbral del dolor es alto.
5. La piel y músculos presentan menor número de inervaciones nerviosas que los mamíferos.
6. La selección por eficiencia en la pelea, permite la selección de un animal con un umbral del dolor más alto y eficiente.
7. Posee una actividad hormonal y humoral exclusiva o singular. Los productos analgésicos empleados experimentalmente bajan el umbral del dolor y el ave fallece por shock. La dosis de antiinflamatorios necesarios para un ave es 5 veces más altas que las de un mamífero para que surta algún efecto en el ave y su vida media en el organismo es 70% menos que en los mamíferos.
8. La especie aviar mas estudiada son las aves rapaces y sin embargo aún no hay estudios fisiológicos y etológicos que demuestren que los gallos de pelea sientan el mismo grado de dolor como manifestamos los mamíferos bajo similares circunstancias; por lo que se está llevando a cabo un estudio en España mediante el uso de aparatos de última generación para evaluar coherente y fehacientemente cuáles serían los cambios producidos en el animal bajo situaciones de “presunto dolor”, identificando si éstos generan significativamente un efecto negativo sobre el
9. Se hace necesario un estudio del comportamiento de las hormonas en los Gallos de Pelea para demostrar ó negar que el sufrimiento de los Gallos de Pelea en la lidia se da. Por lo pronto el sufrimiento en el gallo; no es tal como se piensa a menudo comparándolo con los humanos cuyas características fisiológicas son diferentes.
INTRODUCCIÓN
Las observaciones e investigaciones existentes a la fecha demostrarían que el gallo de pelea gracias a su segregación de sustancias químicas, su fisiología y su origen filogenético presente a menos estrés y nulo dolor durante la lidia o combate. Al extremo que una vez terminado el combate el gallo quiere seguir luchando ya sea contra otro gallo o su propio dueño; además, manifiesta buenos signos anímicos (Canto y aleteo).
Aquí el lector acucioso o contrario a esta práctica planteará la siguiente pregunta ¿Que está esperando el criador de gallos? ¿Que el animal le grite: “me duele ó un simple aya yay”? Por lo que vale precisar y hacer recordar, que cada especie animal presenta sus propias modulaciones o vocalizaciones ante diferentes situaciones, y por ende los gallos no son ajenos a estos cambios en la vocalización.
ACCIÓN DE LAS SUSTANCIAS DENOMINADAS HORMONAS SOBRE LA ANULACIÓN DEL DOLOR EN EL GALLO DE PELEA
La Glándula Adrenal de los gallos de pelea tiene una respuesta hormonal distinta a la de cualquier otro animal. Por lo que los niveles de estrés medidos a través del cortisol y lascatecolaminas bajan a la mitad durante la pelea y post pelea (inmediatamente) por lo que el sufrimiento o padecimiento del gallo es inexistente o menor al que presenta durante cualquier otra actividad.
Un animal frente al estrés libera una cantidad muy grande de hormonas, como puede sercortisol, para combatirlo. Sin embargo, los gallos de pelea durante la pelea de gallos, por un mecanismo especial que aún se trata de dilucidar, estos liberan hormonas pero no en cantidades como para decir que es una acción antiestrés. Es así que en el toro de lidia se liberan menos hormonas durante la lidia que durante el transporte y en el gallo se reduce drásticamente la secreción de esta hormona durante la pelea casi el 50%. Con lo cual podemos decir que estos animales presentan un mecanismo especial de respuesta frente a otras especies.
Por otro lado, se ha podido apreciar que se produce una liberación muy grande de betaendorfinas, cuya función es paliar el dolor frente a una noxa o injuria. Cuantas más endorfinas haya, aumentamos o disminuimos el umbral de dolor (Juan Carlos Illera et al 1994), el cual es bastante alto en las aves; con lo que disminuye notablemente la percepción del dolor, tal cual los humanos lo conocemos o sentimos.
La betaendorfina – es una sustancia que bloquea los receptores del dolor hasta que llega un momento en que el dolor y el placer se equiparan y el supuesto sufrimiento de existir puede llegar a ser casi nulo (Juan Carlos Illera et al 1994). Este es otro mecanismo por el cual el gallo puede controlar el dolor.
En ensayos experimentales se detectó mediante mediciones al azar que el gallo durante la pelea libera 15 veces más betaendorfinas – hormonas del placer que en humanos.
Los cirujanos de una plaza de toros comentaron que es posible que esta misma reacción, neuro hormonal que tienen los toros ante el dolor (como la que tienen los gallos de pelea) se suele apreciar en los toreros. Para ello, existe un vídeo; con el que los cirujanos trataron de probar esta teoría y muestra cómo un diestro había sufrido en una corrida un puyazo (cornada) en el pecho. La cornada había sido tan brutal que cuando le abrieron la chaquetilla en la enfermería, la piel se separó dejando ver el movimiento de los pulmones. Además se detalla que se le suturo sin ningún tipo de anestesia, porque así lo pidió el diestro. Sin que su cara se mostrase o evidenciase el más mínimo signo de dolor (Juan Carlos Illera et al 1994)
También se sabe que en los humanos, está más que demostrado y estudiado el umbral del dolor y aunque se conoce que este se manifiesta diferente de individuo a individuo.
El umbral de dolor puede ser modificado con entrenamiento, como sucede en el caso de los soldados de elite de fuerzas especiales, artes marciales y/o los budistas y otras sociedades que trabajan en lo referente al control mental de las emociones.
Regulación Del Dolor Y Estrés Del Gallo De Pelea A Nivel Cerebral.
Este estudio es preliminar, y de parte; puesto que soy aficionado a los gallos de pelea y se centra la regulación del dolor y el estrés a nivel cerebral.
La sensación de dolor, tiene como receptores a los nocioceptores en las aves, receptores que se estimulan con el dolor y que se conectan con las neuronas del ganglio de la raíz dorsal. Esta sensación nos informa por ejemplo de que un tejido está roto y que debe ser reparado.
Hay que tener en cuenta que las aves descienden de los reptiles antes que todo.
Los aves poseen un sistema nervioso menos evolucionado, teniendo un encéfalo rudimentario, tal como se demuestra con en la publicación de Mike el pollo sin cabeza (headless chicken); publicación refrendada por la universidad de Utah en 1945. En la cual un pollo sin cabeza con medio cerebro faltante, sin pico y ojos tuvo una vida con un comportamiento natural durante 18 meses, para ello, cabe resaltar que murió por negligencia en la alimentación de su propietario y no por causas de dolor o sufrimiento. El mismo evento ha sido reportado el 19/01/2011 por Timoteo Rafael Cedeño con un video fílmico y el último caso presentado en video al público el 24/09/2013 en Turquía, lo cual indica que es una constante fisiológica, y no un evento fortuito producto de la casualidad o sesgo de información.
Si golpeamos con un puñetazo a un humano en la cara, esto le dolerá de inmediato, mientras que si le propinamos el mismo puñetazo a un caballo, este a penas si lo percibirá.
El dolor está determinado por la capacidad fisiológica, que CAMBIA EN CADA ANIMAL, (conocido como umbral de dolor). El silogismo es claro: si se deduce que los animales sufren porque el humano sufre, entonces todos los animales han de sentir el mismo dolor que el humano ante el mismo acto de agresión física.
Por ello, que el humano sufra, no significa de inmediato que el gallo de pelea sufra en el lidia, puesto que el umbral del dolor y las características fisiológicas del gallo de pelea, así como su sistema nervioso, SON ABSOLUTAMENTE DIFERENTES.
Se suele manifestar que nuestros sistemas nerviosos son iguales, y por ende sentimos lo mismo, lo cual apenas se refiere a la capacidad de recepcionar el dolor, mas no a la manera de procesarlo, debido a que ésta capacidad (procesar el dolor) reside en el diencéfalo; aceptar que el humano y el gallo de pela sienten lo mismo al tener sistemas nerviosos, tendría que aceptarse a su vez que gallo y hombre tienen idéntico sistema nervioso, por lo cual los gallos podrían tocar música o resolver ecuaciones, cosa menos que absurda, pues la capacidad neurológica de hombre y la de los gallos de pelea son distintas (lóbulos, hipotálamos, diencéfalos, masa cerebral y red neuronal SON COMPLETAMENTE DISTINTAS.
Siempre se ha considerado al Gallo de pelea como un animal único, tal vez por la pasión que uno siente con esta afición pero a partir de este estudio lo creo aún más.
Así mismo es importante detallar que la agresividad es un patrón de conducta de los gallos de pelea que está condicionado por la producción de sustancias neuroendocrinas. Las cuales a su vez son producto de la constitución genética del ave. Desde la década de los cuarentas del siglo XX el zoólogo Dr. R. A. Fennell; que la agresividad es una característica heredada. La cual está más acentuada en los gallos de pelea; que en los comerciales. Komai, Craig y Wearden han estimado una heredabilidad del 0.30 para la agresividad. Mientras que Guhl, Craig y Mueller estiman que va 0.18 a 0.22. Para el caso es lo mismo, por lo que se demuestra de forma fehaciente que es una característica heredada.
Tanto en humanos como en gallos de pelea, las alteraciones en la homeostasis neuroendocrina son la vía por la cual se alternan los patrones de comportamiento. Específicamente, variaciones en las monoaminas se asocian con la actividad agresiva.
En aves comerciales se ha demostrado que las más agresivas tenían niveles más elevados de Serotonina en comparación con las más apacibles. El mismo resultado se obtuvo con la concentración de Dopamina y Epinefrina. Con referencia a la Norepinefrina no hay diferencia. Por lo cual la relación Epinefrina – Norepinefrina (E/NE) es mayor en las aves agresivas.
La evidencia científica indica que la selección genética que se ha llevado a cabo durante siglos en el gallo de pelea en sus diferentes funciones genéticas, ha traído consecuentemente una reorganización del sistema neuroendocrino, de sus funciones fisiológicas y como resultado final su comportamiento. Su propia genética y por ende, su fisiología son los que rigen el deseo de pelea del gallo.
El gallo de pelea se ha perpetuado, desarrollado y perfeccionado a través de miles de años de selección natural por eficiencia en el combate y selección inducida por la mano del hombre mediante la prioridad de selección de determinadas características deseables por los cultores de esta ave, como la denominada casta que no es más que la presencia genética y fenotípica del umbral del dolor en su cuantificación máxima, la cual se manifiesta en sus linajes con un alto y sorprendente coeficiente de heredabilidad, implícito en su código genético; por lo que el gallo siempre tiende a buscar la supervivencia y prevalencia en entornos competitivos con individuos similares y hostiles en igualdad de condiciones, sin manifestar dolor.
En mi opinión, si desaparece esta afición, creo firmemente que el gallo de pelea desaparecería o por lo menos perdería su función, es decir aquello que lo vuelve único. Esto se ha visto reflejado en aquellos criadores que manejan aves de exposición en las cuales se aprecia la perdida de aquellas características y/o virtudes que lo diferencian de las demás Gallináceas.
Los experimentos más cruentos en fisiología animal y humana se realizan con reptiles (porque no muestran signos perceptibles de dolor). Ensayos experimentales en aves o reptiles se realizan sin analgésicos. En cambio, si se usan ratas, cobayos, conejos, cerdos, perros y monos los analgésicos son vitales debido a su bajo umbral del dolor.
Inflamación en los gallos de pelea.
Actualmente el butorfanol, agonista-κ- antagonista-μ, es el fármaco de elección para el tratamiento del dolor en aves (Paul-Murphy et al, 1998); además diferentes estudios en psitácidas han demostrado que su administración en anestesia con isoflurano disminuye las dosis de este último (Concannon et al., 1994).
Las razones que pueden justificar estas diferencias podrían estar relacionadas con diferencias dinámicas y/o cinéticas de las aves frente a los mamíferos.
Particularidades Dinámicas
Actualmente, se considera que el dolor en aves está mediado por vías neurales y neurotransmisores muy semejantes a mamíferos; sin embargo, los estudios realizados en palomas indican que existen diferencias en la población de receptores; una de las razones por las que parece que el fentanilo y otros agonistas-μ tienen un menor efecto; es la farmacodinamia y se debe, principalmente, al gran predominio de receptores-κ que poseen las aves frente a receptores – μ; lo que no ocurre en mamíferos donde el número de receptores-κ es mucho más bajo (Mansour et. Al., 1988). Esta razón es también la que podría explicar el buen funcionamiento del butorfanol.
El butorfanol (opioide) es el más indicado pero debe suministrarse el triple de la dosis que se utiliza en un mamífero. Sin embargo, la vida media de esta sustancia en el ave no es más de 3 a 4 horas mientras que en mamíferos es de 10 a 12 horas dependiendo de la especie animal a tratar (Mansour et. Al., 1988).
La inflamación y vascularización que se produce a nivel celular por el daño producido en el tejido que provocan la migración y producción de aminas vaso-activas (Histamina y Serotonina); son responsables del proceso inflamatorio que es el que origina malestares en las aves (Rafael Argueta López et al 2014).
Para la prevención de este evento fisiológico cabe precisar que los gallos una vez peleados, son atendidos inmediatamente con fármacos antibióticos, antisépticos y antiinflamatorios tipo corticoides para evitar y minimizar estos procesos frecuentes y naturales que se dan en cualquier lesión, convirtiendo el proceso de reparación de los tejidos del ave más eficiente
Las diferencias en cuanto a la capacidad de procesar el stress y el dolor (umbral del dolor) de estas aves en relación a los mamíferos, incluido el hombre; están también influidas por su gran capacidad metabólica, no solo para resistir dolor, sino para regenerar y reparar sus tejidos.
Existen muchas observaciones de cirujanos que suturan gallos de pelea después de los combates y a otras especies de animales por problemas traumáticos en los cuales hay pérdida de continuidad de sus tejidos, y todos ellos coinciden que es sorprendente la capacidad vital de regeneración del gallo de pelea para sobreponerse y sanar de sus heridas.
Por desgracia no hay estudios que midan, evidencien y/o documenten científicamente estas observaciones personales de estos profesionales.
Conclusión y comentario final
Nos encontraríamos frente a una especie ó mejor dicho sub especie gallinácea única dentro del reino animal. Que no solo por su proximidad evolutiva a los reptiles; su propia fisiología los hace ser únicos y especiales dotándolos de armas propias para prevalecer en la naturaleza y hacer prevalecer su naturaleza individual.
Es importante resaltar que no se les puede juzgar como al resto de los animales de la misma manera, dado que es imposible comparar a un guerrero espartano criado y nacido para la guerra, con un simple ciudadano de otra ciudad, aun siendo los dos seres humanos.
Las endorfinas que se segregan en los gallos de pelea durante la riña, la poca inervación o mejor dicho los pocos terminales nerviosos que posee el gallo de pelea, más un encéfalo poco desarrollado o primitivo, produce el bloqueo de estos terminales nerviosos. Hecho que ocurre durante la pelea y en otras circunstancias particulares, lo que hace, que en ese momento, NO SIENTAN DOLOR ó en otras palabras el gallo de pelea sea refractario a esta sensación durante la pelea; debido a que el umbral se encontraría altísimo por la presencia de estas endorfinas; por ello, se manifiesta el bloqueo del dolor en el gallo de pelea. Este fenómeno no se repite ó se da en las demás gallináceas y otras aves con la misma intensidad. Por lo que las mediciones endocrinas y bioquímicas de los gallos de pelea son únicas y aunque son aves, son diferentes a los de su especie, dando la impresión que pertenecen a otro entorno.
En codornices japonesas (Coturnix japonica) también se demostró una relación entre el nivel de Dopamina y la agresividad. En síntesis: “El comportamiento y la agresividad del gallo de pelea tienen origen genético”.
Se puede afirmar que mientras se realizan más estudios experimentales; se puede concluir que lo que se sabe a la fecha de los gallos de pelea, es que el umbral al dolor de las aves es muy alto. Que cuando este umbral del dolor se altera (baja), el gallo huye dejando de pelear; lo cual se interpreta como un signo compatible de dolor y/o falto de casta para el criador.
Expresiones como “dolor humano”, “seres sintientes”, “sistema nervioso” y demás, son insuficientes para demostrar que el gallo de pelea sufre en la riña, puesto que le confiere características humanas a tal sufrimiento, más aun conociendo que el umbral de dolor del gallo de pelea es mucho mayor al del humano.
Los gallos de pelea, luchan entre sí por voluntad propia y la naturaleza los dotó con armas para ello. Que no hay manera de hacer pelear un gallo de pelea, que no desee combatir. Esto último puede ser fácilmente comprobado mediante el enfrentamiento de aves (género gallinácea) que no son de pelea y que en un 95% terminarán huyendo o negándose a combatir entre ellas, por no tolerar el dolor (bajo umbral de dolor). Sin embargo cabe aclarar al lector neófito en el tema que estas no pelearan y/o aguantarían un combate; así se les inocule estimulantes y/o hormonas como la testosterona, lo cual frecuentemente suelen argumentar algunos detractores de esta actividad.
Msc. Dipl. Enrique Tello Corbetto CMVP 3388
Bibliografía:
1- Paul-Murphy et al. (2004). Analgesic effects of butorphanol and buprenorphine in
conscious African grey parrots (psittacus erithacus erithacus and psittacus erithacus
timneh). J. Av Med Sur 18(4)
2- ESTEBAN, R., ILLERA, J.C., SILVÁN, G., ILLERA, M. “Niveles de cortisol plasmático en ganado bravo después de la lidia”. Investigación Agraria, Producción y Sanidad Animal, 9:
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3- Á Z Lendvai, V Bókony, F Angelier, O Chastel y D Sol (2013): “Do smart birds stress less? An interspecific relationship between brain size and corticosterone levels.”
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5- GENETICA Y AGRESIVIDAD DEL GALLO, Dr. Edsel J. Bixler Chanfreau, Mexico DF
6- A. M. Guhl., J. V. Craig y C. D. Mueller, 1960. Poultry Science. Pp 970-980. Selective Breeding for Aggresiveness in Chikens.
7- V. Craig, L. L. Ortman y A. M. Guhl. Animal Behavior, XII, I. pp. 115-131. Genetic Selection for Social Dominance Ability in Chikens.
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10- Rafael Argueta López; Rafael Argueta García Vet. Arg. – Vol. XXXI – Nº 318 Octubre 2014.
11- Male, DK; Champion, B; Cooke, A; Owen, M. Cell troffic and inflammation. En: Advance Immunology. 2ª ed. Ed Gower London-New York 1991.
12- FÁRMACOS OPIOIDES EN LA TERAPÉUTICA DE AVES RAPACES – Sandra Muñoz Iriarte, Teresa Lorenzo Bermejo y Elena Frax Echeverría – Tutores: Fernando Esperón Fajardo (1) y Casilda Rodríguez Fernández (2) – (1) CISA. INIA y (2) Dpto. de Toxicología y Farmacología. Facultad de Veterinaria – Universidad Complutense de Madrid – España, ISSN: 1988-2688, RCCV Vol. 1 – 2007.
13- Clyde, V.L. y J. Paul-Murphy, (1999) Avian analgesia. En Zoo and wild animal
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