BREVE HISTORIA DEL GALLO ESPAÑOL

Por: Observador                                                                                                           cb76a611c302be42f067f90635cdfcefo

La literatura en la que se apoya cualquier el artículo de la raza española es escasa y antigua. Pero a pesar de ello se pueden sacar muchos puntos en claro, y últimamente se pueden leer artículos de algunos investigadores españoles que trabajan en programas de recuperación de razas autóctonas. Por último, también intento reflejar mi experiencia propia y de personas entendidas; todo ello apoyado en unos parámetros académicos derivados de mi condición de Ingeniero Superior Zootécnico. Dando por hecho el que el origen ancestral de la gallina doméstica (Gallus gallus domesticus) es el sudeste asiático, derivándose muy probablemente del Gallus Bankiva, pueden considerarse 2 teorías en el origen del Combatiente Español:

1ª) El combatiente fue introducido en España por los FENICIOS y CARTAGINESES hace 3000 años, posteriormente, algún siglo después, con los romanos (los huestes de los cesares) o normandos, paso a las Islas Británicas. Por tanto, a los ingleses le llegó el gallo muy posterior a los españoles y descendería del gallo español.

2ª) El Combatientes Español procede del gallo salvaje mediterráneo (razas luchadoras del mediterráneo), o sea, proceden del tronco mediterráneo. Y en efecto, exceptuando su postura vertical y porte más delgado y esbelto, los demás rasgos morfológicos son idénticos. Mucho después paso a la Islas Británicas con la invasión romana o normanda.

De estas 2 teorías, la que últimamente está cobrando más fuerza entre todos los expertos e investigadores que se dedican a su estudio en España, es la segunda, por tanto el origen del Combatiente Español no está en tierras lejanas sino en nuestro mediterráneo.

Con el descubrimiento de América por parte de los Españoles, el Combatiente Español fue llevado a esas tierras, principalmente a través de personas de condición humilde (agricultores y artesanos) que probaban fortuna en el Nuevo Continente y para ello, entre sus pertenencias llevaban “El Combatiente Español”, aunque también la nobleza contribuyó a ello. Esto hizo que El Gallo Español se extendiera por casi todo el continente americano, desde la USA Hispana, hasta Tierra del Fuego (Argentina). Muy posteriormente, a partir del Siglo XVII, con la colonización anglosajona de América del Norte, se introdujo el Viejo Combatiente Inglés, el cual fue cruzado con el Combatiente Español en todas aquellas zonas que habían sido previamente colonizadas por los españoles. Por lo tanto, es en estas zonas anglo-hispanas donde se obtuvo un animal cruzado o híbrido, este cruzamiento es muy anterior y mucho más intenso que el que algunos aficionados achacan a la actual línea jerezana. Entretanto, en España, el Combatiente Español fue evolucionando hasta el punto que en la actualidad hay varias líneas, entre las que destacan la Canaria, la Sevillana, la Jerezana y la Mallorquina.

La línea canaria es una línea muy valorada en América por sus buenas cualidades para el combate con arma larga, y como principal característica diferenciadora destaca su mayor tamaño y peso, y su derivación puede provenir por cruces con razas americanas “de vuelta”, debido a la especial relación que siempre han mantenido Canarias y Hispanoamérica, la cual ha acarreado un comercio bidireccional.

La línea jerezana también es una línea muy valorada en América y siempre ha existido como tal, pero a finales del Siglo XIX pudo recibir una pequeña influencia del gallo inglés, cuando las guerras napoleónicas, ya que Wellington y su ayudante de campo, el coronel Mellih, permitían traer a los soldados, para su entretenimiento, gallos de pelea de Inglaterra. Probablemente pudo haber entonces algunos cruces entre el español y el inglés, cosa razonable, pero no hay que generalizar en demasía ya que no olvidemos que la afición siempre estuvo muy extendida, y los soldados no estuvieron tanto tiempo ni en todo el territorio. El negocio del vino también pudo ayudar a este cruzamiento localizado, pero éste está más enfatizado en la zona de Jeréz (Cádiz). En la actualidad, la zona con mayor densidad de galleras es Sanlucar (Cádiz), pero tampoco aquí se considera significativa la influencia del gallo inglés por la gran cantidad de cuerdas que siempre han existido.

Lo que si esta contrastado es que los ingleses aprovecharon su estancia en España para llevarse a su tierra diferentes razas de animales, que modificaron y las inscribieron como suyas, como ejemplo tenemos varias razas de perros (galgo español, pointer, mastín español, etc.), de aves (combatiente español, utreranas, andaluza azul, etc.), etc.

La línea sevillana es una línea que tiene una débil influencia de la línea jerezana y abarca una amplia zona del territorio andaluz (zona de Huelva, Sevilla, córdoba, etc), predominando la amplia gama de fenotipos mediterráneos (giros, cenizos, colorados, negros, naranjos, pintos y melados). Ha estado menos expuesta a la influencia foránea por su condición de tierras de interior o lejanía de costas, y como curiosidad, en los últimos años, debido al descenso de criadores con respecto a la zona de Cádiz, en las exportaciones a América se suele incluir esta línea en la jerezana para no confundir y contentar así la mucha o poca demanda.

La línea mallorquina es una línea algo más desconocida pero no por ello de menor calidad. Es una línea también eminentemente mediterránea y que como consecuencia del boom turístico padecido en los últimos 40 años, también ha ido en descenso el número de criadores. En España siempre ha sido muy apreciada esta línea teniendo su carácter propio y diferenciador, y como curiosidad les puedo contar que los gallinos negros mallorquines siempre han venido envueltos de enorme fama.

De todas estas líneas, la que se sale un poco del patrón de raza española, según la Resolución Ministerial de 8 de Junio de 1970, es la línea canaria, aunque no tanto porque todos pudimos comprobar en el último Campeonato de España como participaron varias galleras canarias en total armonía con las galleras de la España Peninsular.

En los últimos años a decrecido, en general, el censo de criadores en España. La afición se ha ido refugiando en 2 ámbitos:

1º) En el campo, entre la gente que tiene huertas, vaquerías, etc, donde los ejemplares tienen una crianza en libertad, acorde a los muchos méritos de que goza la raza española.

2º) En las pequeñas y medianas ciudades, en cobertizos o corrales cerrados dentro de las viviendas, donde los ejemplares tienen una crianza mas propia de un “broiler para hamburguesas”.

Este descenso se debe fundamentalmente a aspectos socioeconómicos (escasez de suelo con un precio elevadísimo, y altísimo salario) y culturales (la juventud tiene otras aficiones mas “progresistas” a favor del ecologismo y defensa de los animales).

Otro problema que últimamente viene padeciendo la Raza Española, es la falta de rigor ético de algunos enrazadores españoles, al introducir en sus cruces razas foráneas (oriental principalmente), obteniendo un animal híbrido que…. En definitiva, este problema se está intentando atajar, impidiéndose en algunos reñideros la inscripción de aves “calcutas, mediacrestas o aguilillas” o con cualquier otro síntoma morfológico que denote un hibridaje de la raza. De todas formas, en éste apartado queda mucho camino por andar, y ni mucho menos, podemos estar satisfechos los defensores del “Combatiente Español”.

En la medida en que el enrazador español aumente en solvencia económica, en riqueza académico-cultural y en juventud, todo al unísono, aumentará la defensa genética del Combatiente Español, y desde mi punto de vista, podemos decir que estamos entrado en una nueva etapa en la que se antepone el valor de la Raza a todo lo demás, en definitiva se antepone la cultura de un ave ancestral.

Entretanto mi gallino azul no para de corretear detrás de las polluelas, mostrando orgulloso su poder y hermosura a los cuatro vientos, dejando caer que es el rey y que no teme a nada. Yo de todas formas, y sin que él lo sepa, no paro de vigilarlo a escondidas, ya que son muchos los “peligros” que se ciernen sobre él; y en silencio, rodeado por verdor del campo español y el embriagador canto de los pájaros, me viene a la mente un sentimiento de tristeza, ya que mi gallino azul, un día partirá a los ruedos y tendrá que demostrar que es merecedor de todo lo mejor que yo le pueda dar. No sabe que esto no ha hecho más que empezar y desconoce las desventuras o alegrías que le deparará la vida.

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